Tel Aviv, Israel, lunes 30 de noviembre de 2009
Querida familia,
Daniel, Ruti, Shuli y todos los Bobrow,
Adela, Rami, Ruti y todos los Kreda,
y todos los familiares,
En estos momentos estoy quedando mal con todos ustedes.
Cuando uno viene a Israel recibe la invitacion de todos los familiares que quieren agasajarlo y proporcionarle todas las comodidades en sus propias casas de tal manera que el viajero no se sienta un extranio, no necesite pagar hotel, y este integrado a una comunidad generosa que hace militancia de la union de la familia como no se ve que suceda en ningun otro pais.
Aca en Israel los familiares se abren con una generosidad desusual, como dando significado a la existencia de un pais que hace una diferencia con aquellos que tradicionalmente han sido recibidos como extranjeros molestos y desagradables en todo el resto de los paises de la tierra.
Yo comprendo vuestro afan y no puedo honrar esa oferta tan significativa como debiera, porque mi presencia aca no es la tradicional, no es la de turista que viene a conocer, a mirar, a visitar a los familiares a disfrutar del paisaje, las bellezas f'isicas y las curiosidades culturales de interes edilicio, antropologico, historico, social, etc.
Yo no soy una persona que este en situacion de pagarse un viaje de turista, estoy en un viaje introspectivo personal que desanuda una tragedia familiar y desanda un camino de misterio. Estoy aca para poder reparar una parte del dolor desatado por la tragedia. Estoy aca para honrar a mi hermana, a quien descubri no hace mucho tiempo, como la heroina de una gesta particular que me lleno de sorpresa y admiracion.
El viaje que estoy haciendo no es a un lugar fisico, es a un lugar en el tiempo, es un regreso al pasado, a los distintos pasados de esta historia. La vivencia de todo esto es tan intensa, tan arriesgada, que todo lo fisico desaparece y se esfuma. Viajando por las calles de Tel Aviv, en lugar de mirar las casas y el mar, solo veo los personajes que poblaron las conversaciones con mi hermana. Como en las teatralizaciones de los suenios aparecen los personajes que poblaron esta tragedia, la nena muerta en el cementerio que el vecino creyo que era ella, el abuelo de mi hermana por parte de madre, etcetera etecetera y etcetera. Nada ocupa mi mente salvo la historia de Golde.
Por eso, no voy siquiera ni a llamarlos por telefono para agradecerles la oferta y para explicarles a cada uno por que' no puedo ir a sus casas a pasar una tarde con cada uno. Por eso lo estoy haciendo mediante este medio. No puedo ir de visita a sus casas, primero porque son ustedes ma's en nu'mero que los pocos dias que vine a Israel, segun mis posibilidades reales de faltar al trabajo. Segundo porque el tiempo no me alcanza para estar junto a mi hermana y conversar y conversar.
Tercero porque hablo con mi hermana en idish, un idioma que no me resulta facil hablarlo, que despues de una jornada de exprimirme el seso para poder decir lo que quiero, termino exhausta con necesidad de dormir como si hubiera recibido una paliza.
Y cuarto porque tal vez seguramente, sea esta la primera y unica vez que nos veamos en la vida, porque cada dia que pasa el acierto de encontrarnos es mas grande y descubrimos mas cosas para decirnos y para vivir entre nosotras dos en forma compactada sorteando al tiempo perdido que se interpuso siempre a nuestro encuentro.
Mi hermana Golde es la mujer mas maravillosa que jamas he conocido en esta vida. No tengo como decirlo, nadie pero nadie es parecida a ella. Ella habla de su vida con naturalidad, contando sus terribles historias con desafeccion y entereza, sin adjetivaciones, con dignidad, con afan de no hacer sentir lastima, de no querer la lastima de nadie, de despreciar la lastima que cualquiera estaria a punto de mostrarle pero que ella se encarga de ponerle la mano para que pare.
No puedo seguir contando ahora mas, porque mi intencion era solamente mandar un mail general a todos ustedes para pedirles disculpas por parecerles desagradecida y tratar de que me entiendan sin mucho tramite.
Todo me resulta muy dificil de hacer, desde el teclado en hebreo, hasta el tiempo que no me alcanza. Mi hermana me reclama, quiere verme todos los dias, no quiere separse de mi, y yo tampoco de ella. Yo estoy sintiendo la necesidad de un apoyo terapeutico para bancarme este viaje a los fondos de la memoria del infierno, pero ella tan fresca y feliz ingresa al pasado de horror y sale airosa todo el tiempo. Es capaz de hablarme de esa nena que los cuervos le picaron los ojos, y al mismo tiempo darme la orden "come' mientras escucha's", con el tono de una madre protectora, con la voz entera y segura y una sonrisa permanente.
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